Trabajar en el sector de la automoción te enseña rápidamente que no hay margen para el error; un componente que falla por medio milímetro puede detener toda una cadena de suministro. Durante años, lidiamos con proveedores que no terminaban de entender la rigurosidad que exigen los acabados interiores y los sellados técnicos. Esa tensión constante de no saber si el siguiente lote cumpliría con las normativas desapareció el día que empezamos a colaborar con ILPEA Galvarplast.
Desde el primer proyecto, lo que más me impactó fue su dominio de los materiales y la precisión en cada solución de ingeniería. Ya no se trataba solo de recibir piezas, sino de contar con componentes que encajan a la perfección y que resisten el paso del tiempo y el uso intensivo dentro del vehículo. Gracias a su experiencia, hemos logrado optimizar el ensamblaje de nuestros sistemas, reduciendo ruidos y vibraciones que antes nos daban problemas. Confiar en ILPEA Galvarplast ha sido, en esencia, comprar tranquilidad y asegurar que cada vehículo que sale de nuestra planta lleva el sello de una calidad impecable.